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Kimbondo también lucha contra el coronavirus

La Antena Social del Congo, a pesar de las dificultades, ha decidido seguir con las clases de formación respetando las medidas establecidas de SanidadLa expansión del coronavirus dejó expuesta la falta de recursos sanitarios ante este tipo de epidemias a nivel mundial. Ni los sistemas más avanzados, como Francia o Italia, pudieron hacerle frente.Con toda la sanidad colapsada en gran parte de Asia y Europa, Egipto anunció su primer contagiado de COVID-19 y el primero en África el 14 de febrero de este año. Un peligro para un continente con infraestructuras sanitarias tan precarias y que podía suponer una amenaza global. Así que la OMS tuvo que reaccionar de forma rápida. 
Hasta el día de hoy se ha destinado un gran fondo de inversiones, formación de especialistas en los lugares más vulnerables y han aparecido iniciativas de varias organizaciones que cooperan para controlar la expansión de la pandemia en el continente africano.También otros proyectos e iniciativas se han visto afectados, sobre todo aquellos que llevan a cabo una labor de educación, desarrollo y empoderamiento. Es el caso de la Antena Social Kimbondo y con la que colabora la Fundación Montblanc. Es un proyecto que promueve la preparación profesional de chicas jóvenes en extrema pobreza y riesgo de exclusión.“Un mes después de la suspensión de los cursos y sin saber cuándo iba el Gobierno a levantar las medidas tomadas, en las Antenas Sociales estábamos preocupadas por la continuación y finalización del curso escolar”, cuenta Nancy Khitima, coordinadora de las Antenas.El 19 de marzo de 2020, el Gobierno de la República Democrática del Congo decretó el estado de alarma ante la aparición de los primeros casos de coronavirus en el país. Desde entonces todas las conglomeraciones, clases y actividades sociales se suspendieron hasta nuevo aviso.Para el proyecto en Kimbondo significaba dejar desocupadas a todas las alumnas durante un mes o más y parar la formación, ya que las familias no se podían permitir ni ordenadores ni similares por los escasos recursos de los que disponen, y por tanto, no podían seguir las clases de manera online.
“Lo que teníamos claro es que no podíamos seguir en ese estado durante más de un mes por miedo a que muchas volvieran a su situación inicial antes de matricularse a las Antenas: chicas desescolarizadas, riesgo de embarazos precoces y sin futuro profesional”, afirma Khitima.Las coordinadoras de las Antenas no dudaron ni un segundo y se pusieron manos a la obra. Organizaron en seguida una sesión de trabajo con las formadoras para evaluar la evolución de la ejecución de los programas de capacitación hasta marzo 2020 y estudiaron medidas para continuar y finalizar el curso escolar durante la pandemia.Encontraron alternativas como la preparación de tareas semanales de cada materia para cada curso y así facilitar que las chicas siguieran los temarios desde casa y no estuvieran paradas durante un mes.“A pesar de que es un horario especial, con pocas horas de clases, nos permite avanzar con el programa y también nos ayuda a hacer cosas útiles porque durante el primer mes de confinamiento, solo me dedicaba a las tareas del hogar, luego por la noche hablaba con los vecinos o no hacía nada”, cuenta Ruth Nzuzi, una alumna de las Antenas.Otra idea que tuvieron fue planear un horario mínimo para las sesiones explicativas, de tal modo que las niñas de cada curso solo vienen un día a la semana durante dos horas. Después se les da deberes para trabajar en casa el resto de la semana. Con ello, además, cuidan las normas de higiene y medidas de distanciación. Aunque hubo algún familiar que al principio no estaba muy seguro del buen funcionamiento.“Aunque mi hermana había permitido finalmente que fuera a la escuela” relata otra alumna, Sephora Mayabanza, “todavía estaba preocupada. Al día siguiente, ella misma me acompañó a la escuela para confirmar que había clases y que se cumplían todas las medidas necesarias y los gestos estándares recomendados contra la pandemia”.Las organizadoras procuraron que se estuvieran tomando las medidas para cumplir con los estándares. En la entrada colocaron un grifo para que tanto alumnas como formadoras se lavasen las manos. Las alumnas tienen que traer sus propias máscaras, respetar las distancias en las aulas y el número limitado de alumnas. Las organizadoras, además, aseguran detergentes y guantes.
Para comenzar el próximo año escolar, 2020-2021, y ante la incertidumbre de la duración de la pandemia, las organizadoras han visto necesario planificar y presupuestar las medidas sanitarias que se implementarán para garantizar el funcionamiento de un establecimiento de formación.A pesar de todas las dificultades, las alumnas están muy agradecidas por todos los esfuerzos de las coordinadoras que procuran su formación.“Agradezco a la Antena Social, así como a todas las organizadoras que ponen todos los medios socioeconómicos necesarios para que podamos terminar este año y prepararnos mejor para servir a la sociedad”, concluye la alumna Samira Mambombe.

 

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